LAS CAUSAS DE LAS ENFERMEDADES

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Cinco son las causas de las enfermedades, a saber:

1° Del Ens Astrale.

2° Del Ens Veneri.

3° Del Ens Espirituale.

4° Del Ens Naturae.

5° Del Ens Dei.

Dice el Maestro Paracelso: “Todas las enfermedades tienen su principio en alguna

de las tres sustancias: sal, azufre y mercurio, lo cual quiere decir, que pueden

tener su origen en el mundo de la materia (simbolizado por la sal), en la esfera

del alma (simbolizado por el azufre), o en el reino de la mente (simbolizado por

el mercurio)”. Si se desea comprender mejor este aforismo del Maestro Paracelso,

debe estudiarse la constitución interna del hombre. (Véase «El Matrimonio

Perfecto» y «La Revolución de Bel»).

Si el cuerpo, el alma y la mente están en perfecta armonía entre sí, no hay

peligro de discordancias perjudiciales, pero si se origina una causa de discordia

en uno de estos tres planos, la desarmonía se comunica a los demás.

 

El SER no es el cuerpo físico; tampoco es el cuerpo vital que sirve de base a la

Química orgánica; ni es el cuerpo Sideral, raíz misma de nuestros deseos; ni la

mente, organismo maravilloso cuyo instrumento físico es el cerebro. El SER no es

el cuerpo de la Conciencia, en el cual se fundamentan todas nuestras experiencias

volitivas, mentales o sentimentales. El SER es algo mucho más recóndito.

Lo que es el SER, muy raros seres humanos lo han comprendido.

El GLORIAN es la ley y es la raíz incógnita del hombre.

El GLORIAN es el SER del SER.

El GLORIAN es la ley dentro de nosotros.

Cuando el hombre obedece a la ley, no puede enfermarse; la enfermedad viene de la

desobediencia a la ley. Cuando los siete cuerpos, como si fuesen siete YOES

quieren actuar separadamente, el resultado es la enfermedad.

Los cuerpos físico y vital deben obedecer al alma; el alma debe obedecer al

ÍNTIMO, y el ÍNTIMO debe obedecer al GLORIAN. Cuerpo, alma y espíritu, deben

convertirse en un universo purísimo y perfecto a través del cual pueda expresarse

la majestad del GLORIAN.

Veamos un ejemplo concreto y simple: Si arrojamos piedras al agua, se producirán

ondas necesariamente. Esas ondas son la reacción del agua contra las piedras.

Si alguien nos lanza una palabra ofensiva, sentimos ira. Esa ira es la reacción

contra la palabra ofensiva, y la consecuencia puede ser una indigestión o un dolor

de cabeza, o simplemente pérdida de energías, causa de alguna enfermedad futura.

Si alguien frustra un plan que tenemos proyectado, nos llenamos de honda

preocupación mental. Esa preocupación es la reacción de nuestro cuerpo mental

contra la incitación exterior.

Nadie duda que una fuerte preocupación mental trae enfermedades a la cabeza.

Debemos gobernar las emociones con el pensamiento, y el pensamiento con la

voluntad, y la voluntad con la conciencia.

Y debemos abrir nuestra conciencia como se abre un templo, para que en su altar

oficie el sacerdote (el ÍNTIMO), ante la presencia de Dios (el GLORIAN).

Tenemos que dominar nuestros siete vehículos y cultivar la serenidad, para que a

través de nosotros pueda expresarse la sublime e inefable majestad del GLORIAN.

Cuando todos los actos de nuestra vida cotidiana, hasta los más insignificantes,

sean la expresión viviente del GLORIAN en nosotros, entonces ya no volveremos a

enfermarnos.

Estudiemos ahora las cinco causas de las enfermedades en sucesivo orden:

 

ENS ASTRALE

 

Dice Paracelso: “Los astros en el cielo no forman al hombre. El hombre procede de

dos principios: el “Ens Seminis” (el esperma masculino) y el “Ens virtutis” (el

ÍNTIMO). Tiene por tanto dos naturalezas: una corpórea y otra espiritual y cada

una de ellas requiere su digestión (matriz y nutrición)”.

“Así como el útero de la madre es el mundo que rodea al niño y del cual el feto

recibe su nutrición, de la propia manera la naturaleza, de la cual el cuerpo

terrestre del hombre recibe las influencias que actúan en su organismo, el “Ens

Astrale” es algo que no vemos pero que nos contiene a nosotros y a todo lo que

vive y tiene sensación. Es lo que contiene al aire y del cual viven todos los

elementos y los simbolizamos con “M” (misterium)” (Paramirum Lib. 1).

Aquí nos habla claramente el gran Teofrasto de la luz astral de los Kabalistas,

del ázoe y la magnesia de los antiguos alquimistas, del Dragón volador de Medea,

del INRI de los cristianos y del Tarot de los Bohemios.

Ya llegó la hora en que la “Biocenosis” estudie a fondo el gran agente universal

de vida, la luz astral y su “solve et coagula”, representados en el macho cabrío

de Méndez.

La luz astral es la base de todas las enfermedades y la fuente de toda vida. Toda

enfermedad, toda epidemia tiene sus larvas astrales, que, al coagularse en el

organismo humano, producen la enfermedad.

En el templo de Alden, los Maestros sientan a sus enfermos en un sillón, bajo luz

amarilla, azul y roja. Estos tres colores primarios sirven para hacer visibles en

el cuerpo astral las larvas de la enfermedad.

Después de que los Maestros extraen estas larvas del cuerpo astral del paciente,

tratan este organismo con innumerables medicamentos.

Sano ya el cuerpo astral, el cuerpo físico sanará matemáticamente, porque antes de

que enfermasen los átomos físicos de un órgano, enferman los átomos “internos” del

mismo órgano. Curada la causa, curase el efecto.

Toda persona enferma puede escribir una carta al templo de Alden, y recibirá ayuda

de los médicos Gnósticos. La carta debe ser escrita por el interesado, y quemarse

luego por él mismo, después de haberse perfumado con Incienso, en el propio acto.

La carta astral o alma de la carta quemada, irá al templo de Alden. Los Maestros

de la sabiduría leerán la carta y asistirán al enfermo.

Debemos tener nuestras casas aseadas, tanto en lo físico como en lo astral. Los

depósitos de basura están siempre llenos de larvas infecciosas. Hay sustancias

odoríferas que queman las larvas o las arrojan fuera de la casa. El frailejón es

una planta que utilizan los indios Arhuacos para desinfectar sus casas. Se puede

también hacer la desinfección con belladona, Alcanfor y Azafrán.

Minerva, la Diosa de la Sabiduría, esteriliza los microbios del aposento del

enfermo con cierto elemento alquímico que irradia mediante sistema especial. Esto

les impide reproducirse.

También tiene Minerva un lente cóncavo, que aplica al órgano del enfermo,

estableciendo así un foco de magnetismo perenne que produce la curación.

Debemos evitar el trato con personas malvadas, pues esas personas son centros de

infección astral.

 

ENS VENERI

 

“Si una mujer deja a su marido, no se halla entonces libre de él, ni él de ella,

pues una unión marital, una vez establecida, permanece para toda la eternidad” (De

“Homunculis”, Paracelso).

Realmente, en el semen está contenida la personalidad humana, pues el semen es el

astral líquido del hombre y toda unión sexual es por este motivo indisoluble.

El hombre que tiene contacto sexual con una mujer casada, queda por este motivo

vinculado a parte del karma del marido. Fluídicamente, los dos maridos de la mujer

quedan conectados mediante el “sexo”.

Cuando el semen cae fuera de la matriz, fórmanse con sus sales en corrupción

ciertos parásitos, los cuales se adhieren al cuerpo astral de quien los engendró,

absorbiendo de esta manera la vida de su progenitor.

Los hombres masturbadores engendran “súcubos” y las mujeres masturbadoras

engendran “íncubos”. Estas larvas incitan a sus progenitores a repetir

incesantemente el acto que les dio vida. Tienen el mismo color del aire y por eso

no se ven a simple vista. Remedio eficaz para librarse de ellas es llevar Flor de

Azufre entre los zapatos. Los vapores etéricos del Azufre las desintegran.

Al abandonar el alma el cuerpo físico por causa de la muerte, se lleva todos sus

valores de conciencia. Al reencarnar en un nuevo cuerpo físico trae todos estos

valores de conciencia, tantos buenos como malos. Estos valores son energías

positivas y negativas.

Todo ser humano corriente tiene en su atmósfera astral cultivos de larvas de

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formas tan extrañas que la mente no puede concebir.

Los valores positivos traen salud y dicha. Los valores negativos se materializan

en enfermedades y amarguras. La viruela es el resultado del odio. El cáncer, de la

fornicación. La mentira desfigura la figura humana engendrando hijos monstruosos.

El egoísmo extremado produce la lepra. Se es ciego de nacimiento por pasadas

crueldades. La tuberculosis es hija del ateísmo. Cada defecto humano, es pues, un

veneno para el organismo.

 

ENS ESPIRITUALE

 

La extraña historia que relatamos a continuación, sucedió en un pueblo de la costa

Atlántica de Colombia conocido con el nombre de Dibulla. Sus moradores, en su

mayoría, de raza negra, vivían despreocupados e indolentes. Un día, hace algunos

años, nativos de esta localidad robaron a los indios Arhuacos reliquias sagradas

de sus antepasados. El “Mama” Miguel envió una comisión a Dibulla con este recado:

“El “Mama” ha puesto el lebrillo y sabe que en este pueblo están las reliquias de

nuestros antepasados; Si no las entregáis en la luna llena, el “Mama” enviará los

“Ánimos” y quemará el pueblo”. Esta petición sólo causó mofas y risas entre los

dibulleros.

A la llegada de la luna llena, sin causa conocida, estalló un incendio en el

pueblo. Cuando acudieron los vecinos a apagarlo, nuevos incendios estallaban,

especialmente en las casas donde guardaban las reliquias robadas. Parecía como si

las potencias del fuego se hubieran confabulado contra aquel pueblo indefenso para

convertirlo en cenizas. Cantaban en vano los curas sus exorcismos y las gentes

lloraban amargamente. Todo era confusión, y, perdida toda esperanza de contener el

fuego, resolvieron devolver los dibulleros a los Arhuacos las reliquias sagradas.

Inmediatamente y como por ensalmo, cesaron los incendios.

¿De qué medios se valió el “Mama” para producir los incendios? Indudablemente, de

los elementales del fuego, contenidos en plantas, hierbas y raíces de los signos

del fuego. Estos conocimientos son ignorados no solamente por científicos

modernos, sino por las sectas que dicen ser poseedoras de las enseñanzas

ocultas…

Al hablar del ENS ESPIRITUALE tenemos que ser claros en la expresión y precisos en

el significado, porque ENS ESPIRITUALE es complejo en su esencia y en sus

accidentes.

Al hablar de los Tatwas, que son criaturas elementales de los vegetales,

advertimos que pueden ser utilizados por los magos negros para causar daño a sus

enemigos. Cada vegetal es un extracto tátwico.

¿Y qué es Tatwas? Sobre esto se ha hablado bastante, pero no ha sido bien

comprendido. Tatwa es vibración del éter. Todo sale del éter y todo vuelve al

éter. Rama Prasá, el gran filósofo indio, habló de los Tatwas, pero no enseñó a

manejarlos por no conocer a fondo la sabiduría de los Tatwas. También H.P.

Blavatsky, en su obra «La Doctrina Secreta» habló de los Tatwas, pero ella

desconocía la Técnica esotérica que versa sobre el uso práctico de los Tatwas.

Todo el universo está elaborado con la materia etérica Akasha, término usado por

los indostaníes. El éter se descompone en siete modalidades diferentes que, al

“condensarse”, dan origen a todo lo creado.

El sonido es la materialización del Akasha Tatwa. El sentido del tacto es la

materialización del Vayú Tatwa. El fuego y la luz que percibimos con nuestros ojos

es la materialización de Tejas Tatwa. La sensación del gusto no es más que la

condensación del Tatwa Apas. El olfato es la materialización de Prithví Tatwa. Hay

otros dos Tatwas que sólo sabe manejar el mago. Son el Adi Tatwa y el Shamadi

Tatwa.

Akasha, es la causa primaria de todo lo existente. Vayú es la causa del aire y del

movimiento. Tejas es el éter del fuego animando las llamas. Prithví es el éter del

elemento tierra acumulado en las rocas. Apas es el éter del agua que entró en

acción antes de Prithví, pues antes de que hubiera tierra hubo agua.

Los cuatro elementos de la naturaleza: tierra, fuego, agua y aire, son una

condensación de cuatro clases de éter. Estas cuatro variedades de éter están

densamente pobladas por innumerables criaturas elementales de la naturaleza.

Las salamandras viven en el fuego (Tatwa Tejas). Las ondinas y las nereidas en las

aguas (Tatwa Apas). Las sílfides en las nubes (Tatwa Vayú). Los gnomos y pigmeos

en la tierra (Tatwa Prithví).

Los cuerpos físicos de las salamandras son las plantas, hierbas y raíces de los

vegetales influidos por los signos del fuego.

Los cuerpos físicos de las ondinas son las plantas, hierbas y raíces de los

vegetales influidos por los signos zodiacales del agua.

Los cuerpos físicos de las sílfides son las plantas, hierbas y raíces de los

vegetales influidos por los signos de aire.

Los cuerpos físicos de los gnomos son las plantas, hierbas y raíces de los

vegetales influidos por los signos zodiacales de tierra.

Cuando el “Mama” Miguel incendió a Dibulla, utilizó el Tatwa Tejas. El instrumento

para operar con este Tatwa son los elementales de fuego (salamandras) encarnados

en las plantas, árboles, hierbas y raíces de los signos de fuego.

Manipulando el poder oculto de las plantas de agua, podemos operar con Apas y

desatar las tempestades o apaciguar las aguas.

Manejando los elementales del aire encerrados en los vegetales de este signo

(Vayú) podemos desatar o calmar los vientos y huracanes.

Manejando el poder oculto de las hierbas de los signos de tierra podemos

transmutar el plomo en oro, pero para ello necesitamos de Tejas también.

Las tradiciones prehistóricas de la América precolombina nos aseguran que los

indios trabajaban el oro como si se tratara de blanda arcilla. Esto lo conseguían

con los elementales de las plantas, cuyo elemento etérico son los Tatwas.

Los magos negros utilizan los elementales de los vegetales y los Tatwas para dañar

a distancia a sus semejantes.

Cuando las sílfides astrales cruzan el espacio, agitan a Vayú y Vayú mueve las

masas de aire y se produce el viento.

Cuando un mago agita con su poder a los elementales del fuego, éstos a su vez

actúan sobre Tejas, y entonces el fuego devora lo que el mago quiere.

En el mar estallan grandes batallas entre los elementos. Las ondinas lanzan el

éter de sus aguas contra las sílfides, y éstas, devuelven el ataque enviando ondas

etéricas contra las ondinas. De la agitada combinación de agua y aire estalla la

tempestad. El rugido del mar y el silbido del huracán son los gritos de guerra de

estos elementales.

Los elementos de la naturaleza se agitan cuando los correspondientes elementales

se emocionan, entusiasman o mueven intensamente.

Al manipular los elementales de las plantas, nos hacemos dueños de sus Tatwas y de

los poderes que ellos encierran.

El cuerpo etérico del hombre está constituido de Tatwas y sabemos que este cuerpo

es la base sobre la que opera la Química orgánica.

La misma ciencia oficial, en sus tratados de física, ya no puede negar que el éter

penetra todos los elementos físicos.

Dañando el cuerpo etérico, se daña matemáticamente el cuerpo físico. Utilizando

los elementales vegetales y las ondas etéricas, pueden causar daño a distancia al

cuerpo etérico entidades perversas. Las consecuencias son muy graves.

Los médicos magos de la raza india del Departamento de Bolívar (Colombia), prueban

entre sí su ciencia y poder con el elemental del árbol Guácimo, en la siguiente

forma: Hacen un círculo alrededor del Guácimo, lo bendicen, lo veneran y le ruegan

el servicio de atacar al médico rival. Después de éste ritual, con un cuchillo

nuevo levantan varios centímetros de la cáscara del árbol y colocan debajo un

pedazo de carne de res (Bofe). Luego ordenan al elemental del árbol atacar a su

enemigo. El rival hace lo mismo utilizando otro árbol de Guácimo. De esta manera,

trábase una lucha terrible entre los elementales de estos árboles, hasta que uno

de los médicos muera.

El elemental del Guácimo es un genio de fuego, que se lanza impetuoso contra la

víctima. Visto clarividentemente, este elemental usa capa hasta los pies y está

dotado de grandes poderes.

Los magos negros practican cierto rito con el árbol Almácigo (que yo naturalmente

guardo en secreto para no darles armas a los malvados), logrando por este medio

herir o matar a distancia a las personas que desean hacer daño. Para curar a un

enfermo atacado por este procedimiento, el mago blanco emplea otro Almácigo. Lo

primero que hace es dibujar la figura del enfermo en el tronco: hacer un círculo

mágico alrededor del árbol y ordenar al elemental curar al enfermo. A medida que

la incisión hecha en el árbol va sanando, también va sintiendo mejoría el enfermo;

y cuando desaparece la cicatriz del tronco la curación completa se ha verificado.

Aquí ocurren dos fenómenos: El de la transmisión de la vida (Mumia), porque la

vida del elemental del árbol cura al enfermo; y el de la trasplantación de las

enfermedades, porque la enfermedad se transmite al vegetal agresivo y al mago

negro, que van enfermando a medida que se cura el paciente. Con este procedimiento

del Almácigo se pueden curar a distancia muchas enfermedades.

Hay hechiceros que se valen de ciertas plantas, en mezcla con los alimentos, para

llenar el organismo de sus víctimas de mortíferos gusanos, que han de producir la

enfermedad y la muerte.

Otros inoculan blenorragia artificial o dan a beber sustancias animales peligrosas

para producir determinados efectos. En otra parte de este libro, el lector podrá

informarse detenidamente de estas cosas.

Los magos negros saben inyectar sustancias venenosas en el cuerpo Astral de sus

víctimas, las cuales enferman inevitablemente. El cuerpo Astral es un organismo

material un poco menos denso que el físico. Los maestros dan un vomitivo al cuerpo

Astral del enfermo, en esos casos, para que arroje las sustancias inyectadas.

Los otros cuerpos internos también son materiales, y como tales, tienen sus

enfermedades, sus medicinas y sus médicos. No son raras en el templo de Alden las

operaciones quirúrgicas.

Un grave daño en el cuerpo mental, al transmitirse reflejamente en el cerebro

físico, produce la locura. La desconexión entre el cuerpo Astral y el Mental,

ocasiona locura furiosa. Si no hay ajuste entre el Astral y el etérico,

necesariamente, resulta el idiota o cretino.

En el templo de Alden, en donde moran los grandes Maestros de la Medicina:

Hipócrates, Paracelso, Galeno, Hermes y otros, hay un laboratorio de alquimia de

alta trascendencia. Este templo está en el Astral, en las entrañas vivas de la

gran Naturaleza.

Los cuerpos internos comen, beben, asimilan, digieren y excretan, exactamente lo

mismo que el organismo físico, pues son cuerpos materiales en diverso grado de

sutilidad solamente.

En toda sensación y reacción, estos cuerpos utilizan los Tatwas. Los Tatwas son la

base fundamental de todo lo existente, y de la misma manera pueden ser vehículos

de amor o de odio.

Lamento tener que disentir de la opinión del Maestro Huiracocha sobre el horario

Tátwico. En su «Tatwametro» dice él, que cada Tatwa vibra durante 24 minutos cada

dos horas, en el siguiente orden: Akasha, Vayú, Tejas, Prithví, Apas.

Asegura Huiracocha que esta vibración de los Tatwas se inicia diariamente con la

salida del sol. Esto está en desacuerdo con los hechos y las observaciones. El

mejor horario tátwico es el de la Naturaleza.

Cuando el tiempo está frío, húmedo y lluvioso, encapotado el cielo de densos

nubarrones, quiere decir que su causa radica en el éter mismo del agua (Apas).

Cuando esto ocurre, las ondas etéricas del agua están sometidas a una fuerte

vibración cósmica que coincide generalmente con una posición de la luna.

En horas o días de huracanes y brisa, podemos asegurar que las ondas etéricas del

aire (Vayú) están en agitación y vibración.

Tardes llenas de sol, nos hablan claramente que el éter del fuego (Tejas) está

vibrando intensamente.

Tiempo seco, bochornoso, nos traduce vibraciones de Akasha.

Horas llenas de alegría, plenas de luz las produce Prithví.

El mejor horario Tátwico, es el de la Naturaleza. Cuando se agitan las ondas del

fuego, la creación se inunda de luz y calor.

Si el éter acuoso vibra, se mueven las aguas y todo se humedece.

Cuando las ondas etéricas del elemento tierra, bullen y vibran, se alegra la

Naturaleza entera.

Las estaciones de verano se pueden determinar al principiar cada año. La tradición

de las cabañuelas es muy antigua pero ya se tiene olvidada y desfigurada. Se toma

en la noche del primero de Enero, 12 terrones secos de Sal de Piedra. Se separan

en dos grupos de seis, y se asigna a cada terrón un mes del año. Al día siguiente

se observan los terrones: los secos serán los de verano y los húmedos serán meses

de invierno.

Tanto los magos negros como los blancos, utilizan para sus respectivos fines los

Tatwas de la Naturaleza.

Hay ciertos extractos Tátwicos que el mago blanco aprovecha para “cerrarse”. Para

defenderse de las potencias del mal, cierra su atmósfera atómica y entonces

ninguna influencia maligna, ni veneno mágico, ni trabajo de hechicería podrán

afectarlo ni dañarlo.

En el departamento de Magdalena (Colombia) existe un árbol llamado “Tomasuco”, que

lo usan para “cerrarse”. Esta operación la empiezan a las doce del día de un

Viernes Santo. Trazan un círculo alrededor del árbol, bendícenlo y ruegan al

elemental que con sus átomos protectores “cierre” la atmósfera personal, creando

una muralla protectora que los defienda de los poderes tenebrosos. Hecha la

petición, se acercan al árbol, caminando de sur a norte, y con un cuchillo nuevo

cortan una de las venas del árbol y se bañan el cuerpo desnudo con el líquido. De

este líquido que es muy amargo, se toman tres copas. Este extracto Tátwico nos

protege de muchos males. A quienes se han “cerrado” de este modo, no podrán

dañarlo ni los venenos ni los hechizos. Si tuviere a la mano algún líquido o

sustancia venenosa, sentirá un choque nervioso. El genio del árbol girará

alrededor del mago blanco impidiendo la entrada a las potencias del mal.

En un festín, el Maestro Zanoni bebió vino envenenado y levantando la copa dijo:

“Brindo por ti Príncipe, aun cuando sea con esta copa”, el veneno no le causaba

daño al Maestro. También la historia cuenta que Rasputín bebió vino envenenado

delante de sus enemigos y se rió de ellos.

 

ENS NATURAE

 

Los nervios son para el fluido vital lo que los alambres para la electricidad.

El sistema nervioso cerebro espinal es el asiento del ÍNTIMO, y el sistema Gran

Simpático es la sede del cuerpo Astral del hombre.

“El corazón envía todo su espíritu, por todo el cuerpo, así como el Sol envía todo

su poder a todos los planetas y tierras; la Luna (la inteligencia del cerebro) va

al corazón y vuelve al cerebro. El fuego (calor) tiene su origen en la actividad

(Química) de los órganos (los pulmones) pero penetra todo el cuerpo.

El licor vital (esencia vital) está universalmente distribuido y se mueve (circula

en el cuerpo). Este humor contiene muchos humores diferentes y produce en él

“metales” (virtudes y defectos) de varias especies” (Paramirum L. 3 Paracelso).

Muchos médicos de la ciencia oficial van a exclamar ante estas afirmaciones:

“¿Dónde están los cuerpos internos? ¿Cómo hacemos para distinguirlos y

percibirlos? Nosotros solamente aceptamos lo que se pueda analizar en el

laboratorio y someter al estudio de los sistemas que hemos desarrollado”. O sea,

que el límite de su capacidad está en relación con los aparatos que han

perfeccionado. Esta posición en que se colocan de negar todo lo que no pueden

comprender y de someter todo al dictamen de sus “cinco” sentidos, es absurda. Si

desarrollaran la clarividencia, que es el “sexto” sentido, se darían cuenta de la

verdad de estas aseveraciones.

No se debe olvidar que las “lumbreras” de la época de Pasteur se mofaron de él

cuando afirmaba las famosas teorías que lo han hecho célebre. ¿No ocurrió lo

propio y algo peor con Copérnico y Galileo, víctimas de lo que se creyó contrario

a la verdad conocida o revelada? ¿No fueron los “sabios” que cubrieron de

vituperios a Colón porque anunciaba la existencia de un nuevo mundo, más allá del

cabo de Finisterre, fin de la tierra de entonces?

Se puede despertar el sexto sentido con éste procedimiento: Siéntese frente a una

mesa; mire fijamente el agua contenida en un vaso, por espacio de diez minutos

todos los días. Al cabo de algún tiempo de prácticas se despertará la

clarividencia. La vocal “I” pronunciada diariamente, durante una hora, produce el

mismo resultado. Despertada la clarividencia, se podrán ver los cuerpos internos y

estudiar su anatomía.

Cuando el cuerpo etérico del hombre está debilitado, el organismo físico enferma

por acción refleja. El cuerpo etérico tiene su centro en el Bazo. A través del

Bazo penetran en el organismo las energías solares, que son el principio vital de

todo lo existente. El cuerpo etérico es un duplicado exacto del cuerpo físico, y

está hecho de Tatwas.

Cada átomo etérico penetra en cada átomo físico, produciéndose una intensa

vibración. Todos los procesos de la química orgánica se desenvuelven con base en

el cuerpo etérico o segundo organismo.

Todo órgano del cuerpo físico enferma cuando su contraparte etérica ha enfermado,

y a la inversa: sana el cuerpo físico cuando el etérico está curado.

Los discípulos que no puedan recordar sus experiencias astrales, deben someter su

cuerpo etérico a una operación quirúrgica, que realizan los Nirmanakayas en el

primer salón del Nirvana (el primer sub-plano del plano Nirvánico, en lenguaje

teosófico). Después de esta operación, el discípulo podrá llevar a sus viajes

astrales los éteres que necesita para traer sus recuerdos.

El cuerpo etérico, consta de cuatro éteres: éter químico, éter de vida, éter

lumínico y éter reflector. Los éteres químico y de vida, sirven de medio de

manifestación a las fuerzas que trabajan en los procesos bioquímicos y

fisiológicos de todo lo relacionado con la reproducción de la raza.

La luz, el calor, el color y el sonido se identifican con el éter lumínico y

reflector. En estos éteres tiene su expresión el Alma sapiente, que es la Doncella

querida de nuestros recuerdos. Vista clarividentemente esta doncella parece una

bella dama en el cuerpo etérico.

Es necesario que el discípulo aprenda a llevarse en sus salidas astrales a la

Doncella querida de los recuerdos para poder traer la memoria de lo que vea y oiga

en los mundos internos, pues ella sirve de mediadora entre los sentidos del

cerebro físico y los sentidos ultrasensibles del cuerpo Astral. Viene a ser, si

cabe el concepto, como el depósito de la memoria.

En el lecho, a la hora de dormir, invoque al ÍNTIMO así: “Padre mío, tú que eres

mi verdadero ser, te suplico con todo el corazón y con toda el alma, que saques de

mi cuerpo etérico a la Doncella de mis recuerdos, a fin de no olvidar nada cuando

retorne a mi cuerpo“. Pronúnciese luego el Mantram: LAAAA RAAAA SSSSSSS, y

adormézcase.

Dese a la letra “S” un sonido silbante y agudo parecido al que producen los frenos

de aire. Cuando el discípulo se halle entre la vigilia y el sueño, levántese de su

cama y salga de su cuarto rumbo a la Iglesia Gnóstica. Esta orden debe tomarse tal

cual, con seguridad y con fe, pues es real y no ficticia; en ello no hay

mentalismos ni sugestiones. Bájese de la cama cuidadosamente para no despertarse y

salga del cuarto caminando con toda naturalidad como lo hace diariamente para

dirigirse al trabajo. Antes de salir de un saltito con la intención de flotar, y

si flotare diríjase a la Iglesia Gnóstica o a la casa del enfermo que necesita

curar. Mas, si al dar el saltito no flotare, vuelva a su lecho y repita el

experimento.

No se preocupe usted por el cuerpo físico durante esta práctica. Deje a la

Naturaleza que obre, y no dude porque se pierde el efecto.

Tiene el cerebro un tejido muy fino, que es el vehículo físico de los recuerdos

astrales. Cuando este tejido se daña se imposibilitan los recuerdos, y sólo se

puede remediar el daño en el templo de Alden, mediante curación de los Maestros.

Los canales seminíferos tienen átomos que tipifican nuestras pasadas

reencarnaciones. También son los portadores de la herencia y de las enfermedades

que sufrimos en vidas anteriores y las de nuestros antepasados.

La célula germinal del espermatozoide es séptuple en su constitución interna y con

ella recibimos la herencia biológica y anímica de nuestros padres. El carácter y

talento propios sepáranse de la corriente atávica, porque son patrimonio exclusivo

del Ego.

En el corazón del Sol hay un hospital o casa de salud, donde se da asistencia

oportuna a muchos iniciados desencarnados para curar sus cuerpos internos.

El aura de un niño inocente es una panacea para los cuerpos mentales enfermos. Las

personas que sufren de enfermedades mentales encontrarían gran alivio durmiendo

cerca a un niño inocente. También son muy recomendables los sahumerios de maíz

tostado. El enfermo debe mantener el estómago libre de gases para evitar que

asciendan al cerebro y causen mayores trastornos. El aceite de higuerilla es muy

recomendado para estos enfermos de la mente en aplicaciones diarias a la cabeza.

Las vacunas deben proscribirse en todos los casos, pues dañan el cuerpo Astral de

las personas. Si se desea recibir ayuda de los Maestros Paracelso, Hipócrates,

Galeno, Hermes, etc., escriba al templo de Alden y pida atención médica.

Los Tatwas vibran y palpitan intensamente con el impulso de poblaciones de

elementales e influencias de las estrellas. Los Tatwas y los elementales de las

plantas son la base de la medicina oculta.

Los tumores purulentos en los dedos, cúranse generalmente sumergiendo

alternativamente la parte afectada en agua caliente y fría. La acción del calor y

el frío (Tatwas Tejas y Apas) al establecer el equilibrio orgánico, restablecen la

normalidad.

Todo ser humano carga una atmósfera de átomos ancestrales que tienen sus chacras

en las rodillas. Allí, en las rodillas, y no en otra parte, está localizado el

instinto de conservación y la herencia de la raza. Por esta exclusiva causa

tiemblan las rodillas ante un grave peligro.

 

ENS DEI

 

Dice H. P. Blavatsky: “Karma infalible que ajusta el efecto a la causa en los

planos físicos, mentales y espirituales del Ser, así como ninguna hasta la más

pequeña, desde la perturbación cósmica, hasta el movimiento de nuestras manos, y

del mismo modo que lo semejante produce lo semejante, así también karma es aquella

ley invisible y desconocida que ajusta sabia, inteligente y equitativamente, cada

efecto a su causa haciendo remontar ésta hasta su productor”.

Se paga karma en el mundo físico, y se paga también en los mundos internos, pero

el karma en el mundo físico es por grave que sea él, muchísimo más dulce que el

correspondiente Astral.

Actualmente, en el “Avitchi” de la luna negra, hay millones de seres humanos que

están pagando terribles karmas. La mente del mago se horroriza al contemplar al

Lucifer sumergido en fuego ardiente y azufre.

La mente del mago se horripila al contemplar a los famosos inquisidores de la Edad

Media soportando el fuego que a otros hicieron soportar, y exhalando los mismos

ayes lastimeros que a otros hicieron exhalar.

El alma del mago se estremece de horror al contemplar a los grandes tiranos de la

“guerra” purgando sus karmas terribles en la luna negra.

 

Allí vemos a Hitler y a Mussolini sufriendo el martirio del fuego, que desataron

sobre las ciudades indefensas.

Allí miramos a Abaddon, el Ángel del Abismo, sufriendo en sí mismo las cadenas y

ligaduras con que martirizó a otros.

Allí vemos a Mariela, la gran maga, abrasada en el fuego de sus propias maldades.

Allí vemos a Yahvé y a Caifás el sumo Sacerdote, recibiendo el suplicio de la Cruz

a que condenaron al Maestro.

Allí vemos al “Imperator”, fundador de la Escuela AMORC de California, asido al

“lazo” o cuerda de la magia negra con que atan a sus discípulos ingenuos.

Cuando el alma humana se une con el ÍNTIMO, ya no tiene karma por pagar, porque

cuando una ley inferior es trascendida por una ley superior, la ley superior lava

a la ley inferior.

El peor género de enfermedades son aquellas engendradas por karma. La viruela es

el resultado del odio, la Difteria es el fruto de las fornicaciones de pasadas

vidas. El cáncer es también el resultado de la fornicación.

La tuberculosis o peste blanca, es el resultado del ateísmo y materialismo en

pasadas vidas. La crueldad engendra la ceguera de nacimiento. El raquitismo es

hijo del materialismo. La malaria proviene del egoísmo, etc. Centenares de otras

enfermedades tienen su origen en las malas acciones de nuestras pasadas vidas.

Dentro de cada hombre vive “una ley”, y esa “ley” es el “Glorian” de donde emanó

el ÍNTIMO mismo. El alma es tan sólo la sombra de nuestro real ser, el “GLORIAN”.

El GLORIAN es un hálito del absoluto, para sí mismo profundamente ignoto. El

GLORIAN no es espíritu ni materia, ni bien ni mal, ni luz ni tinieblas, ni frío ni

fuego. El GLORIAN es la ley dentro de nosotros, es el YO real y verdadero.

Cuando el ÍNTIMO y el alma obedecen a la ley que es “su ley”, el resultado es la

alegría, la felicidad y la salud perfectas.

Día llegará en que nos libertaremos de los Universos y de los Dioses; y esto

ocurrirá cuando nos fusionemos con el “GLORIAN”, que es la ley dentro de nosotros.

Tócale al Alma subir trabajosamente la septenaria escala de la luz, para pasar más

allá de la luz y de las tinieblas. Debe pasar cincuenta puertas para unirse con su

GLORIAN. De un Ritual Gnóstico, copiamos lo siguiente:

“Allá arriba, en la altura de lo desconocido hay un palacio, el piso de aquel

palacio es de oro, lapislázuli y jaspe, pero en medio de todo sopla un hálito de

muerte. ¡Ay de ti, oh guerrero! ¡Oh luchador! Si su servidor se hunde, pero hay

remedios y remedios”.

“Yo conozco esos remedios, porque el amarillo y el azul que te circundan es visto

por mí”.

“Amarme es lo mejor, es el más sublime y delicioso néctar”.

Este fragmento del Ritual Gnóstico de Huiracocha, profanado por Israel Rojas R.,

encierra grandes verdades esotéricas.

Aquel magnífico palacio de las cincuenta puertas tiene bellos y dulces jardines,

en los cuales sopla un hálito de muerte. En sus salones seremos amados por

nuestros discípulos más queridos; nos abandonarán los que antes nos aplaudían y

admiraban, y quedaremos al fin solos, pero en el fondo realmente ni “solos” ni

“acompañados”, sino en plenitud perfecta.

El hombre se convertirá en una “ley”, cuando se una con “la ley”.

Existen poderes propios y poderes heredados.

“Ganserbo” el gran “brujo”, me contó cómo él heredó los poderes ocultos de su

abuela, una anciana española. Dijo así Ganserbo:

 

“Mi abuela me había instruido para que yo la atendiese en su lecho de muerte; ella

me aseguró que yo sería el heredero de su poder, y en una salida que hice fuera de

casa la anciana entró en estado agónico y no podía morir, y pedía a mis familiares

que me llamasen. Cuando ya regresé a casa, lo comprendí todo y entendí que era el

momento supremo, doblé mi pantalón hasta la rodilla para poder soportar el

terrible frío de la entrega del poder. Yo entré solo a su aposento de muerte,

estreché con mi mano la mano de mi abuela, y acto seguido se apagó la lumbre que

iluminaba el tétrico recinto, se volcó un vaso de cristal con agua y el agua no se

derramó; la anciana exhaló su último suspiro y dejó entre mi mano una enorme araña

terriblemente helada y yerta. Aquella araña se sumergió por los poros de mi mano,

y así heredé el poder de mi abuela”.

Esta narración, tal como la escuché de labios de “Ganserbo” el brujo, nos muestra

a las claras los poderes heredados. Investigaciones posteriores en relación con el

caso de Ganserbo, nos llevaron a la conclusión de que se trataba de poderes de

magia negra. La araña en cuestión, es una maga negra que ha vivido adherida al

cuerpo Astral de todos los antepasados de Ganserbo. A esa maga negra le gusta

asumir esa horrible figura de araña, pues el cuerpo Astral es plástico y puede

asumir cualquier figura de animal.

Ganserbo es un gran adivino y nada se le puede esconder, pero en el fondo

realmente no es sino un Médium inconsciente, y si bien es cierto que conoce los

secretos de todo el mundo, ello se debe únicamente a los “informes internos” que

recibe de la maga negra adherida a su Astral, tal como estuvo antes adherida al

Astral de su abuela.

La palabra perdida es otro poder que el Maestro entrega a su discípulo en el

momento de fallecer. La palabra perdida de los Magos negros se escribe “MATRHEM” y

se pronuncia “MAZREM”.

La Palabra Perdida de los Magos Blancos se mantiene oculta dentro del fiat

luminoso y espermático del primer instante, y solamente la sabe el INICIADO.

“Nadie la pronunció, nadie la pronunciará, sino aquel que lo tiene encarnado”.

V.M SAMAEL AUN WEOR

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