A menudo se confunde la satisfación del deseo con la felicidad.
Satisfacer deseos no es la felicidad.

Todas las gentes nacen, crecen, envejecen y mueren esperando tener felicidad. En la vida práctica, hemos aprendido que todo el mundo dice luchar por una causa, siempre en pos de conseguir la felicidad.

El varón aspira a conseguir una mujer que lo quiera, que lo ame, lo ame mucho.

La mujer aspira a conocer un hombre que la quiera, que la ame y que la haga feliz.

El pobre aspira a conseguir dinero para ser feliz.

El rico utiliza su dinero en placeres para ser feliz.

El niño aspira ser grande para ser feliz.

El anciano añora un pasado que le trae recuerdos pero que no lo hizo feliz.

Debemos reflexionar si queremos hacer felices a los demás para ser dignos de tener felicidad.
Damos de lo que queremos tener?

Reflexionemos un poco:

Pero yo le pregunto a usted, querido lector: el hombre que busca una mujer hermosa que lo ame, ¿Se ha detenido a analizar y a comprender si él sabe amar para poder comprender?

La mujer que busca un hombre que la ame y que la haga feliz, ¿Se ha detenido a comprender si de verdad está preparada para amar a su esposo, a sus hijos como partes de una sociedad?

El pobre que aspira a tener dinero para ser feliz, ¿Se ha detenido a preguntarse en qué forma va a manejar ese dinero?, ¿Será acaso para borracheras, para bacanales, para dar rienda suelta a sus instintos brutales?

El rico que hace derroche con su dinero, ¿En verdad ha encontrado la felicidad pura?.

 El joven que aspira ser adulto para ser feliz, ¿No será acaso que ya ha desarrollado instintos negativos por el ejemplo que le ve hacer a los adultos, y quiere ser grande para emborracharse, tener muchas mujeres y libertinaje?

La felicidad es un atributo del Ser

la auténtica felicidad viene de adentro, del Ser, y a ella se puede llegar únicamente con la revolución de la conciencia, con la suprema comprensión y con Amor.
La felicidad es sentir a Dios dentro.

Querido lector, estos puntos de vista que te estamos poniendo, nos hacen ver y comprender que el ser humano actual es terriblemente superficial, quiere resolverlo todo con el dinero, los placeres y el poder. No ha querido comprender que la auténtica felicidad viene de adentro, del Ser, y que a ella se puede llegar únicamente con la revolución de la conciencia, con la suprema comprensión y con Amor.

La felicidad es un atributo que se adquiere cuando comprendemos que no se es pobre cuando se tiene poco, sino cuando se desea demasiado. Que no es estar solo cuando alguien no está con nosotros, sino cuando nos olvidamos del Ser. Que no tiene amor cuando alguien no nos ama, sino cuando no sabemos amar.

Tenemos que tener felicidad por:

– PODER SERVIR.

– EL BIEN COMÚN.

– LO QUE HAGO.

 – LOS ÉXITOS DE OTROS.

– TENER UNA FAMILIA

– TENER SALUD.

 V.M. Lakhsmi

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